Lideres Religiosos Contemporaneos de Jesús


Curaba a los enfermos, alimentaba a los hambrientos y resucitaba a los muertos. Hacía milagros y sus seguidores decían que era el Hijo de Dios. Tres días después de su muerte, se levantó de entre los muertos y proclamó la salvación del mundo. Se llamaba… Apolonio de Tiana, y era uno de los muchos predicadores y hacedores de milagros del siglo primero que rivalizaban con la fama y el poder de congregación de Jesús. El documental ‘Los rivales de Cristo’ investiga sobre estos Mesías, rivales de Jesús, aparecidos especialmente en el mundo mediterráneo del año 1 d.C. El documental analiza por qué entre todos estos la fe de Jesús preponderó sobre otras sectas similares de la época. En este episodio, National Geographic Channel examina el Nuevo Testamento y los rivales históricos de Jesús para entender qué hace falta para ser un Mesías y cómo nace una religión.

APOLONIO DE TIANA

Fue un hombre famoso en su tiempo en todo Oriente, promulgó la paz entre los hombres, tuvo un gran número de seguidores, realizó milagros inexplicables desde la razón, luchó contra los poderosos que oprimían al pueblo, curó enfermos y devolvió la vida a los muertos.

Finalmente, fue juzgado por un tribunal romano y nada se sabe de su cadáver. El protagonista de estos hechos podría perfectamente ser Jesucristo, base fundamental de algunas de las religiones más importantes del planeta.

Sin embargo, la persona que se corresponde a lo anteriormente citado es Apolonio de Tiana, un misterioso personaje cuya vida es tan apasionante como desconocida es su figura en la actualidad.

Apolonio nació en Tiana el año 4 a.C., en la región de la Capadocia turca. Su nacimiento es extraño, como el de Jesús. Su madre tuvo un sueño durante el cual quedó embarazada de él. Fue discípulo de Pitágoras, era vegetariano, iba siempre descalzo, fue atraído por el ascetismo y durante 15 años no pronunció una sola palabra.

Cuando murió su padre donó toda su herencia, mostrando su rechazo a los bienes materiales. Recorrió buena parte de oriente y el mediterráneo.

En Éfeso acabó con una plaga, en Corinto realizó exorcismos, más tarde se dice que profetizó el futuro de los emperadores en Babilonia; y en Roma resucitó a una mujer muerta. Más tarde viajó a Egipto, Etiopía… siempre rodeado de sus numerosos seguidores. Tuvo una vida muy similar a la de Jesucristo, como hombre capaz de mover masas que le seguían dirigidas por su fe en él como salvador.

Finalmente en Italia fue detenido acusado de conspirar contra el emperador Domiciano y de cometer sacrilegio. Le ofrecieron proclamarse culpable pero no accedió por no creerse culpable de tal delito. Cuando lo condenaron dijo lo siguiente: ‘no podéis detener a mi alma, ni siquiera a mi cuerpo’. Y allí mismo, ante el tribunal romano, se desvaneció, desapareciendo antes los ojos de los aturdidos miembros del tribunal. Después de la inexplicable huida de Roma, su pista reaparece en Dicearquia y más tarde en Creta, lugar donde falleció. Tras su muerte se apareció a un joven que tiempo atrás no creyó en sus palabras sobre la inmortalidad del alma. Nunca se ha encontrado su cuerpo.

SIMON EL MAGO

Llamado también Simón de Gitta fue un líder religioso samaritano, inicialmente gnóstico (posteriormente modificó sus doctrinas), mencionado en la literatura cristiana primitiva. Se encuentran referencias a Simón el Mago en los Hechos de los Apóstoles (Hechos 8:9-24), en las obras patrísticas de Justino Mártir, Ireneo de Lyon e Hipólito, en los Hechos apócrifos de Pedro y en la llamada “literatura clementina”. No está claro si todas estas fuentes se refieren a un solo personaje o a varios personajes distintos.

La referencias más conocida a Simón Mago se encuentra en el capítulo 8 de los Hechos de los Apóstoles. En él se relata que Simón, un hechicero de Samaria, fue convertido al cristianismo por Felipe el Evangelista. Cuando Pedro y Juan fueron enviados a Samaria, Simón les ofreció dinero a cambio del poder de transmitir el Espíritu Santo, proposición que ambos apóstoles rechazaron escandalizados. (De esta propuesta de Simón Mago deriva la palabra “simonía”, que designa el pecado consistente en pagar por obtener prebendas o beneficios eclesiásticos).

En el texto cristiano apócrifo de los Hechos de Pedro se narra una de las leyendas más conocidas acerca de Simón el Mago. Cuando exhibía sus poderes mágicos en Roma, volando ante el emperador Claudio, para probar su condición divina, los apóstoles Pedro y Pablo rogaron a Dios que detuviese su vuelo: Simón paró en seco y cayó a tierra, donde fue apedreado.

Para el simonianismo, antigua secta gnóstica, Simón Mago era dios en forma humana.

APOLONIO DE TIANA Y SIMON EL MAGO (1)

SIMON EL MAGO (2) – TIBERIO – SIMON BAR KOJBA

TIBERIO

 Tiberio Claudio Nerón nació en Roma el 16 de noviembre del año 42 a.C. y gobernó del 14 al 37 d.C. instituyendo de forma permanente la magistratura que había ejercido su antecesor. Fue el segundo emperador romano reinando con el nombre que tomó tras su adopción, Tiberio Julio César Augusto. Era el hijo mayor de Livia Drusilla y del pontífice Tiberio Claudio Nerón.

 Cuatro años después de su nacimiento, su madre se divorció y se casó con el triunviro Octavio, más tarde el emperador Augusto, quien supervisó la educación de Tiberio. 

 Mandó una expedición a Armenia en el 20 a.C., y luchó contra los retios y los panonios (12-9 a.C.). En el 11 a.C., siguiendo órdenes de su padrastro, disolvió su feliz matrimonio con Vipsania Agripina, hija del general romano Marco Vipsanio Agripa, y se casó con la hija de Augusto, Julia, que había quedado viuda de Agripa. Desde el 6 a.C., vivió en exilio virtual, en la isla de Rodas, donde se dedicó a estudiar.

 Cuando regresó a Roma en el 2 d.C., Julia estaba desterrada por adulterio, y Augusto tras la muerte de sus dos nietos, Lucio y Cayo, se vio obligado a reconocer a Tiberio como único posible sucesor al título imperial y a adoptarle oficialmente en el 4 d.C. Ese mismo año partió para dirigir una expedición en el norte de Germania contra los marcomanos. También tuvo éxito al sofocar los levantamientos de Panonia y Dalmacia, y finalmente afianzó la frontera y se vengó de los germanos, que habían destruido el ejército del general romano Varo, en los bosques de Teutoburgo, en el 9 d.C. Acompañado de Julio César Germánico, su sobrino e hijo adoptivo, realizó otras dos marchas al corazón de Germania; regresó a Roma varios años más tarde para recibir los honores del triunfo, el tributo oficial más alto que se daba a un guerrero victorioso.

 Augusto murió en Nola, cerca de Nápoles, en el 14 d.C. y Tiberio heredó el trono. Mejoró los servicios civiles, impuso al Ejército una disciplina estricta y dirigió las finanzas del Imperio con gran habilidad; también ejerció un mayor control sobre los gobernadores de las provincias. Sin embargo, estallaron sublevaciones y revueltas en Panonia, Germania, Galia, y otros territorios. La última época de su reinado estuvo marcada por las conspiraciones y las ejecuciones. Durante su gobierno se crucificó a Jesucristo.

 En el 26 d.C. abandonó Roma, a la que llegó a tener una gran aversión, y se retiró a la región de Campania. El año siguiente se fue a la isla de Capreae (la actual Capri), dejando Roma bajo el mando de Lucio Elio Sejano, el prefecto de la Guardia Pretoriana. Finalmente se dio cuenta de que Sejano intentaba hacerse con el poder imperial, por lo que mandó ejecutarle junto con sus partidarios en el 31. Continuó viviendo en Capri hasta el 37.

 Las fuentes no están de acuerdo, la versión mas plausible es la de Gaio Suetonio, que vivió durante los principados de Trajano, Adriano y Antonino y escribió la conocida obra “Los doce Cesares”, el cual dice que Tiberio murió de enfermedad en la villa de Lúculo, el 16 de marzo del año 37 d.C. 

 De la hecatombe de la familia Julia-Claudia sólo se salvaron dos individuos, Tiberio Gemelo (hijo de Druso) y Cayo (hijo de Germánico) a quien se daba el sobrenombre de Calígula y que finalmente, sucedería en el trono a Tiberio.

SIMON BAR KOJBA

O Barcokebas  fue el líder judío que dirigió lo que es conocido como la Rebelión de Bar Kojba contra el Imperio Romano en 132, estableciendo un estado judío independiente que él dirigió durante tres años como Nasí (“Príncipe” o “Presidente”). Este estado fue conquistado por los romanos en el año 135, luego de una guerra de dos años.

Originalmente llamado Simon ben Kosba o ben Koziba, el Taná Rabi Akiva le dio el nombre de Bar Kokeba (arameo por “Hijo de una estrella”, referido al versículo bíblico Números 24:17, “Descenderá una estrella de Iacob”) forma metafórica referente al mesías.

Luego de la derrota de la rebelión, muchos contemporáneos, inclusive algunos rabinos, se referían a él como “Simon bar Kozeba” (“Hijo de la mentira”).

SIMON BAR KOJBA – MITRA

MITREISMO

Mitra era un dios conocido en la antiguedad, principalmente en Persia e India. Mitra era el dios de la luz solar, de origen persa que fue adoptado en el imperio romano. Se conservan diversas esculturas, en su mayor parte del siglo III. Se le representa como un hombre joven, con un gorro frigio, matando con sus manos un toro.

El culto se organizaba en sociedades secretas, exclusivamente masculinas. Era muy popular en ambientes militares. Obligaba a la honestidad, pureza y coraje entre sus adeptos.

La información existente sobre el mitraísmo (bastante fragmentaria) se refiere a su práctica durante el Bajo Imperio Romano. Era una religión mistérica, de tipo iniciático, basada en la transmisión oral y ritual de iniciado a iniciado, y no en un cuerpo de escrituras sagradas. Recoge las concepciones dualistas de origen mazdeísta (zervanismo). Como en todas las religiones mistéricas, los adeptos estaban obligados a mantener en secreto los rituales del culto. Por todo ello, la documentación escrita concerniente al mitraísmo es prácticamente inexistente.

El estudio de esta religión se ha basado sobre todo en la iconografía que decoraba los mitreos.

El mitreo

El culto de Mitra se realizaba en templos denominados mitreos (latín mithraeum, pl. mithraea). Estos espacios eran en un principio cavernas naturales, y, más adelante, construcciones artificiales imitándolas, oscuras y carentes de ventanas. Tenían una capacidad limitada; la mayor parte de ellos no podían acoger a más de treinta o cuarenta personas.

En un mitreo típico pueden distinguirse tres partes:

  • La antecámara
  • El spelaeum o spelunca (la cueva), alargada sala rectangular decorada con pinturas y dos largas banquetas a lo largo cada una de las paredes para los banquetes sagrados.
  • El santuario, en el extremo de la cueva, en el que estaban el altar y la imagen -en pintura, bajorrelieve o estatua exenta- de Mitra dando muerte al toro, conocida como Mitra Tauróctonos.

Se han encontrado mitreos en muchos de los países que pertenecieron al Imperio Romano. Algunos han sido convertidos en criptas bajo iglesias cristianas. La mayor concentración de mitreos se encuentra en la capital, Roma, pero también se han descubierto en lugares tan distantes entre sí como el norte de Inglaterra y Palestina. Su distribución por la geografía del Imperio está en relación con los cuarteles e instalaciones militares.

ISIS – JUAN EL BAUTISTA (MANDEISMO)

 ISIS – LA REINA DE LOS CIELOS

La Reina de los Cielos no es María la madre de Jesús, sino que es el nombre de una entidad babilónica a la cual se le rendía un culto contrario a la voluntad de Dios.

JUAN EL BAUTISTA  – MANDEISMO

Mandeos (del arameo manda, conocimiento), secta gnóstica fundada en Irak, en un área al sur de Bagdad y cercana a Irán. La secta cuenta con unos 6.000 seguidores. El nombre mandeo, en arameo significa gnóstico. Los mandeos también reciben el nombre de sabianos (bautistas).

En un principio se pensó que esta secta había surgido en algún lugar de Mesopotamia o de Persia, antes del siglo IV d.C. Hoy en día se cree, más bien, que llegó allí desde la región de Siria y Palestina, donde probablemente se originó durante el siglo I o II d.C. o incluso durante el periodo precristiano. Tanto en los ritos como en los textos mandeos se pueden ver reflejadas influencias persas, judías y cristianas.

Las principales enseñanzas de los mandeos derivan de la antigua doctrina esotérica del gnosticismo. Los mandeos creen que el alma humana, cautiva del cuerpo y del universo material, se puede salvar sólo a través del conocimiento revelado, de una vida éticamente estricta, y de la observancia de ciertos ritos. También creen en la mediación de un redentor que vivió en la tierra, donde triunfó sobre los demonios, quienes lo dominaban y trataban de mantener el alma cautiva. Por eso, sólo él puede ayudar en el ascenso del alma a través de los mundos y esferas celestes, hasta que al final logre reunirse con el Dios supremo. En un principio, la idea de los mandeos de aguardar la venida de un redentor, debió estar inspirada en la imagen cristiana de Jesucristo, y lo mismo que en otras sectas gnósticas, debió comenzar como una rama herética del cristianismo. Sin embargo, desde el periodo bizantino, los mandeos han mantenido una actitud de hostilidad hacia el cristianismo, considerando incluso a Jesús un falso mesías. En cambio veneran a Juan Bautista, poniendo un especial énfasis en la importancia de repetir frecuentemente el bautismo, pues, para ellos, representa un rito de purificación. A diferencia de otras antiguas sectas gnósticas, los mandeos siempre han considerado el matrimonio y la procreación como una importante obligación moral. Los monjes mandeos reciben el nombre de nasoreos (observadores de los ritos) y forman una casta separada de los laicos.

MANDEISMO

La más temprana alusión literaria a la secta se debe a Teodoro Bar Khonai (792 d. C.), heresiólogo de la Siria oriental que en su Libro de los escolios extrae varias citas del Ginza. Se trata de una enrevesada mezcolanza sin unidad ni coherencia de mitos, reglas de ética y conducta, historia, cuentos y teología. En esta religión se oponen un reino de la luz y un reino de la oscuridad. El demiurgo de esta religión es Ptahil, hijo de Abathur y enfrentado a Ruha y sus hijos, los signos del Zodiaco, y los demonios. Ptahil hizo un mundo que contiene mucha luz, pero las continuas interferencias de Ruha y sus hijos estropearon su trabajo. El teólogo Richard August Reitzenstein consideraba que el mito redentor surgió de las religiones iranias, entre las que se incluía el mandeísmo. Mark Lidzbarski consiguió demostrar que se habla de un redentor en el Ginza del mandeísmo. Es el Conocimiento de la Vida (Manda da Hayye), que baja a la Tierra para redimir a las almas que han sido cautivadas por el poder de las tinieblas y encerradas en el cuerpo del hombre, elaborado por las fuerzas de la oscuridad, Ruha, los signos del Zodiaco y los demonios y por lo tanto perteneciente al reino de lo oscuro, y así devolverlas al reino de la luz, a donde pertenecen. En su retorno, las almas deben asimilar este mito y superar una gran serie de puestos de guardia, “Mattaratha”, montados por los demonios para secuestrarlas e impedirlo; sólo se pueden superar con la preparación que usa el ritual mandeo, cuya parte central es el recitado del mito y el bautismo en agua viva, es decir, que corra, porque fluye del reino de la luz, bautismo que se repite cada cierto tiempo, pues sólo por él el alma se mantiene limpia de la mancha de la materia. Otros elementos simbólicos, como entre ellos una túnica blanca, una corona y un báculo, se usan en el rito. El sacerdote al final saca del agua al alma con la mano derecha.

La dificultad en el estudio de este material es que no se logra encontrar referencias anteriores al siglo VII; sin embargo, el egiptólogo sueco T. Säve-Söderbergh ha podido probar que algunas partes de los himnos mandeos existían ya en el siglo III comparándolos con textos maniqueos paralelos. También es probable que la redacción más antigua de los himnos date de los siglos III o IV d. C. según R. Macuch. Otros indicios señalan a que algunos son textos anteriores a Cristo. Aunque podrían tener algún estrato primitivo, es imposible saber si es anterior el redentor cristiano o el iranio. Posterior parece la tradición de considerar a Juan el Bautista como el verdadero Mesías; Jesús de Nazaret es considerado un falso mesías. Un símbolo del Mandeísmo es la “darfash“, una cruz con cintas de tela.

Los misioneros portugueses en Iraq los designaron erróneamente cristianos de San Juan, aunque los mandeos nunca han aceptado a Jesús a quien consideran un traidor que fue crucificado por Dios como castigo de volverse contra Juan el Bautista.

Se trata de una religión sincrética en donde aparece un dualismo de tradición mazdeísta que presenta el mundo de la luz y el de las tinieblas y otros elementos de las tradiciones mesopotámicas también presentes en los relatos bíblicos.

MANUSCRITOS DE NAG HAMMADI

Los Manuscritos de Nag Hammadi son una colección de textos gnósticos de los primeros cristianos descubiertos en el pueblo de Nag Hammadi, Egipto, en 1945. Ese año, 13 códices de papiro forrados en cuero y enterrados en vasijas selladas fueron encontrados por campesinos locales.

Estos manuscritos comprenden 52 tratados gnósticos, pero también tres obras pertenecientes al Corpus Hermeticum y una traducción parcial / alteración de la La República de Platón. Se cree que los códices forman una biblioteca ocultada por los monjes del cercano monasterio de San Pacomio cuando la posesión de estos escritos fue declarada una herejía.

Los códices están escritos en copto, aunque las obras eran probablemente traducciones del griego. Probablemente, la obra más famosa entre estos manuscritos es el Evangelio de Tomás, del cual, los códices de Nag Hammadi contienen la única copia completa. Después del descubrimiento, se reconoció que fragmentos de estos dichos de Jesus aparecían en manuscritos descubiertos en Oxyrhynchus en 1898, y que había citas que aparecían en fuentes cristianas primitivas. Se ha propuesto una fecha de composición de los originales griegos perdidos entre el siglo I y el siglo II aunque es un tema abierto de discusión. Los manuscritos datan del siglo III y el siglo IV.

Los códices de Nag Hammadi se encuentran en la actualidad en el Museo Copto de El Cairo, Egipto.

Lista completa de códices

  • Codex I (también conocido como El códice de la Fundación Carl Gustav Jung):
  • Codex II:
  • Codex III:
  • Codex IV:
  • Codex V:
  • Codex VI:
  • Codex VII:
  • Codex VIII:
  • Codex IX:
  • Codex X:
  • Codex XI:
  • Codex XII
  • Codex XIII:
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