Templo Mormon basado en la construción del templo del rey Salomon

Video que muestra los templos construidos por la iglesia basados en la contrucción del templo del Rey Salomon como el de Jerusalen que aparecen en los escritos biblicos.

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Creencias basicas de los Mormones

Este video muestra las creencias basicas que tienen los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias (Mormones).

 

Historia de los inicios de la Iglesia, por el profeta José Smith.

La Francmasonería en Nauvoo – Masonería Mormona

La introducción de la francmasonería en Nauvoo tuvo implicaciones tanto políticas como religiosas. Cuando el Gran Maestre de Illinois Abraham Jonas visitó Nauvoo(*) el 15 de marzo de 1842 para implantar la Logia Masónica de Nauvoo, inauguró una era de tensiones con otros francmasones de ese mismo estado e introdujo en Nauvoo rituales ancestrales que tenían cierta similitud con las ordenanzas del Templo de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. 

            Los procedimientos habituales de los francmasones con relación a la implantación de una nueva logia exigen que una ya existente se encargue de recomendarla. A principios del verano de 1841, varios Santos de los Últimos Días que eran francmasones, entre quienes se encontraba Lucius N. Scovil, un elemento clave de los francmasones de Nauvoo, pidieron a la Logia Bodley No. 1 en Quincy, Illinois que solicitara a la Gran Logia de Illinois que se eligiera a ciertas personas como oficiales para la Logia de Nauvoo.  La ogia de Quincy, a su vez, respondió a la carta en la que se le hacía la petición, indicando que las personas que se habían mencionado no eran conocidos en Quincy como francmasones y dando instrucciones sobre cómo proceder en el futuro.                  

            Menos de un año más tarde, Nauvoo tenía una logia sin haber recibido la recomendación de ninguna otra. El Gran Maestro Jonas, aparentemente, se saltó la norma y otorgó a Nauvoo una “dispensa especial” para organizarse. También nombró a José Smith y a su consejero, Sidney Rigdon, Grandes Masones de manera inmediata. Algunas personas creen que Jonas decidió actuar de este modo porque aspiraba al voto de la creciente comunidad mormona para conseguir sus propias ambiciones políticas (ver Política en Nauvoo). Aunque esta forma de proceder puede haberle hecho caer en gracia ante los ojos de algunos Santos de los Últimos Días, también le granjeó el antagonismo de otros francmasones. José Smith tenía razones para esperar que los Santos pudieran beneficiarse de la red de amistades y ayuda que normalmente conlleva la afiliación a esta organización, pero en lugar de ello, lo que se produjo fueron fricciones.

            Jonas publicó una descripción de la implantación de la Logia de Nauvoo el 15 de marzo en su propio periódico, el Columbia Advocate. “Nunca en mi vida había presenciado una asamblea mejor vestida o más ordenada y con un comportamiento más correcto”, escribió (Historia de la Iglesia 4:565-566). Durante  las ceremonias de implantación, que se celebraron en un bosque cercano al lugar donde se encontraba el Templo, José Smith actuó como Gran Capellán. Esa misma noche, con los francmasones reunidos en su oficina, el Profeta recibió el primer grado de la francmasonería.  A partir de entonces, los francmasones de Nauvoo comenzaron a celebrar reuniones semanales a tempranas horas de la mañana.

 

 

 

Ilustración de un panfleto difamatorio contra los masones de Nauvoo

 

 

En agosto de 1842, la Logia Bodley No. 1 hizo alegaciones contra el otorgamiento de la dispensa a la Logia Nauvoo, lo que trajo como resultado la suspensión temporal de sus actividades. Una investigación que se llevó a cabo dio como resultado el dato de que aproximadamente trescientos Santos de los Últimos Días se habían hecho francmasones durante la breve existencia de la logia, sin embargo, no se encontró irregularidad alguna que justificara su disolución. La Gran Logia, no solamente autorizó la restitución del funcionamiento de la Logia de Nauvoo sino que, posteriormente, otorgó dispensas para que se establecieran otras logias cercanas que estuvieron compuestas, fundamentalmente, por Santos de los Últimos Días. Finalmente, aproximadamente 1.500 hombres Santos de los Últimos Días llegaron a estar relacionados con la francmasonería en el estado de Illinois, incluyendo a muchos de los miembros de los órganos de gobierno del sacerdocio de la Iglesia. Y todo esto, en un momento de la historia de la francmasonería en Illinois en el que el número total de francmasones no Santos de los Últimos Días alcanzaba a duras penas la cantidad de 150 personas. 

            Como rivales históricos que competían por el poder político y económico, los francmasones de logias vecinas temían y se resistieron a la invasión mormona en la francmasonería, forzando otra investigación en octubre de 1843 bajo los cargos de votaciones por más de un candidato al mismo tiempo, aceptación de solicitantes en la sociedad bajo suposición de que reformarían su comportamiento en el futuro, y la elección de José Smith como Gran Maestro de manera inmediata. La Gran Logia convocó a los oficiales de Nauvoo en Jacksonville, Illinois. Con el soporte documental pertinente, Lucius Scovil y Henry G. Sherwood rebatieron todas las alegaciones. Si bien el comité examinador informó de que todo parecía encontrarse en orden, también expresó sus temores de que hubiera algo incorrecto y recomendó una suspensión de un año de duración. En esta situación, el Gran Maestro Jonas, en un discurso dado con gran vehemencia, declaró que los registros de la Logia de Nauvoo eran los mejor llevados que él había visto y declaró su convencimiento de que, si no fuera por el hecho de que la Logia de Nauvoo estaba compuesta por mormones, se la consideraría la mejor logia del estado. Se  nombró un comité para realizar una investigación a fondo en Nauvoo. Aunque el comité no encontró irregularidad alguna, la Logia de Nauvoo fue suspendida de nuevo. Más tarde se eliminó esta medida, pero la Logia de Nauvoo siguió sin tener el apoyo del resto de los francmasones. 

            En abril de 1844, la Logia de Nauvoo inauguró un nuevo centro de reuniones. Para entonces, la logia había sido expulsada de la Gran Logia y un francmasón de Illinois también de su logia por asistir a la inauguración. La Logia de Nauvoo mantuvo sus actividades en el nuevo centro que se había construido hasta el 10 de abril de 1845, cuando Brigham Young recomendó a Lucius Scovil que suspendiera las actividades de los francmasones en Nauvoo.  Solamente se llegó a celebrar una pequeña cantidad de reuniones adicionales antes de la salida de los Santos de los Últimos Días hacia las Montañas Rocosas en 1846.

            José Smith participó de manera muy esporádica en la francmasonería y, hasta donde se tiene conocimiento, asistió a la Logia Masónica de Nauvoo solamente tres veces. Sin embargo, los francmasones Santos de los Últimos Días hablaron con frecuencia de su dominio de las órdenes, principios y ritos así como de su comprensión de los símbolos alegóricos  que se encuentran en las enseñanzas francmasonas.         

            La mayoría de los eruditos que han estudiado cuidadosamente la Logia Masónica de Nauvoo están de acuerdo en el hecho de que él fue más una víctima que un villano. Todos coinciden en afirmar que fueron los sentimientos anti-mormones generalizados así como el extendido odio hacia los Santos de los Últimos Días por parte de los rivales cercanos y no las irregularidades o el comportamiento inapropiado, los que causaron la controversia en que se vio involucrada la Logia Masónica de Nauvoo.

 KENNETH W. GODFREY, Historiador, escritor y columnista

 Bibliografía

            Hogan, Mervin B. “Mormonism and Freemasonry: The Illinois Episode.” En Little Masonic Library, ed. Silas H. Shepherd, Lionel Vibert, y Roscoe Pound, Vol. 2, pp. 267-326. Richmond, Va., 1977.

            Ivins, Anthony W. The Relationship of “Mormonism” and Freemasonry. Salt Lake City, 1934.

            McGavin, E. Cecil. Mormonism and Masonry. Salt Lake City, 1954.

(*)Nauvoo (נָאווּ “ser hermosa”, Hebreo Sefardí Nåvu, Hebreo tiberiano Nâwû—pronunciación local [ˈnaʊvú]) es una pequeña ciudad en el condado de Hancock, en el extremo oeste del estado de Illinois, Estados Unidos. Cuenta con una población de 1,071 habitantes (censo actual) de los 20,121 habitantes del condado de Hancock,[1] Nauvoo atrae a un gran número de visitantes cada año por razón de su legado histórico-religioso, tanto para miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días y otros grupos derivados del movimiento de los Santos de los Últimos Días, así como el haber sido una de las notables comunidades utópicas icarianas estadounidenses. Su cercanía al río Misisipi le añade elementos naturales peculiares del estado de Illionis.La ciudad fue fundada por Joseph Smith (hijo), y nombrada por él del idioma hebreo Sefardí con ortografía anglosajona, palabra que proviene del libro de Isaías 52:7, «¡Cuán hermosos son sobre los montes …!» El aspecto religioso que dominaba el pasado de Nauvoo ha perdido ímpetu hoy en día, ahora es una región primordialmente productora de vino, teniendo el viñedo más antiguo del estado.[

 Traducción para Teáncum: David Bonet

 

[1] Artículo de la Encyclopedia of Mormonism, Edited by Daniel H. Ludlow (New York: Macmillan Publishing, 1992), 528-529

 

 

Ritos Masónicos y Mormones

Los estudiosos del mormonismo (Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Dias) y de la francmasonería barajan la existencia de una supuesta relación entre los ritos masónicos y la ceremonia del templo de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Si bien hay quienes argumentan que José Smith tomó elementos de la francmasonería para crear la ceremonia del templo, la investidura es más congruente con las Escrituras de los Santos de los Últimos Días (particularmente con los libros de Abraham y Moisés) y con los ritos de la antigüedad, que con la propia francmasonería. Para los Santos de los Últimos Días, las ordenanzas de la casa del Señor constituyen una restauración revelada de la antigua ceremonia del templo, y su relación con la francmasonería es casual. Ni ambas son antitéticas, ni suponen una amenaza la una para la otra. Además, ninguna de las dos instituciones desalienta el estudio de los antiguos orígenes de sus respectivas ceremonias.       

En el mundo antiguo abundaban las ceremonias sagradas. Modificados con el paso del tiempo, estos ritos existieron en alguna de sus variantes entre los antiguos egipcios, los coptos, los cristianos, los israelitas y los masones, así como en las liturgias católica y protestante. Sus elementos más frecuentes comprenden la vestimenta de ropajes especiales, la presencia de un discurso ritualista, la dramatización de arquetipos, la comunicación de instrucciones y el empleo de gestos simbólicos. Un tema común a muchos de ellos (presente en el egipcio Libro de los Muertos, en los textos de las pirámides egipcias y en los círculos coptos de oración, por poner un ejemplo) es el trayecto del hombre por la vida y su intento, tras la muerte, de superar a los centinelas que guardan la entrada a la dicha eterna con los dioses. Aunque estas ceremonias varían sustancialmente, la presencia de importantes puntos comunes nos alerta de la posibilidad de una remota fuente común.

Por ejemplo, los textos de las pirámides egipcias abordan seis temas principales:

1) la existencia de un primigenio texto escrito que da origen a los ritos;

2) la purificación (que incluye la unción, la catarsis o purificación propiamente dicha y la vestimenta de determinadas ropas);

3) la creación (textos de la resurrección y el despertar);

4) el jardín o huerto (con motivos arbóreos y alimentos rituales);

5) el viaje (protección, un barquero y los textos de Osiris); y

6) la ascensión (con la victoria, la coronación, la aceptación en una sociedad celestial y los textos de Horus).

Al igual que en estas antiguas ceremonias, la investidura del templo realiza incursiones alegóricas en estos temas no como la imagen de una realidad inmediata, sino a través de un modelo que establece el patrón de la vida humana en esta tierra y el plan divino del que forma parte.

Las ceremonias masónicas también son alegóricas; muestran estadios de la vida (la juventud, la madurez y la senectud), cada uno con las cargas y los retos que le son propios, a los que siguen la muerte y la tan ansiada inmortalidad. No hay un acuerdo general respecto al nacimiento de la francmasonería. Algunos historiadores remontan el origen de la orden a Salomón, Enoc o incluso Adán, mientras que otros argumentan que si bien el simbolismo masónico puede ser antiguo, como institución surge en la Edad Media o incluso después.

Nauvoo Masonic Hall

Aun cuando en esta dispensación la investidura data de la época de Kirtland y Nauvoo, los Santos de los Últimos Días creen que las ordenanzas del templo son tan antiguas como el hombre y que los principios básicos del Evangelio de Jesucristo, incluidos sus ritos y enseñanzas, le fueron revelados a Adán. Los principios y las ordenanzas de salvación se revelaron posteriormente a Set, Noé, Melquisedec y a todo profeta a quien se confirió el sacerdocio, incluido Pedro. Los Santos de los Últimos Días creen que las ordenanzas efectuadas actualmente en los templos son réplicas de los ritos que formaron parte de las enseñanzas de Dios desde el principio.

El profeta José Smith sugirió que la investidura y la francmasonería compartían la misma fuente. Por eso, algunos masones de Nauvoo creían que la investidura era la restauración de un ritual preservado de modo imperfecto en la francmasonería y consideraban a José Smith como el maestro de los principios subyacentes y del simbolismo alegórico (Correspondencia de Heber C. Kimball con Parley P. Pratt, 17 de junio de 1842, Archivos de la Iglesia). La filosofía y las doctrinas principales de la francmasonería no resultan fundamentalmente incompatibles con las enseñanzas, la teología y las doctrinas de los Santos de los Últimos Días, puesto que ambas resaltan la moralidad, el sacrificio, la consagración y el servicio, y también ambas condenan el egoísmo, el pecado y la codicia. Es más, el objeto del ritual masón es instruir, es decir, brindar la verdad al hombre a fin de que pueda seguirla.

Las semejanzas en ambos rituales se limitan a un pequeño número de acciones y palabras; de hecho, hay quienes encuentran más similitudes entre la investidura y los textos de las pirámides o los documentos coptos, que entre ésta y la francmasonería. Incluso allí donde ambos ritos confluyen en su simbolismo, difieren en la esencia de su significado. Además de los temas de la creación y la vida, ambas ceremonias coinciden en invitar a los participantes a concertar convenios. Sin embargo, sólo la investidura vincula los convenios con bendiciones eternas y con Jesucristo. La ceremonia masónica no resalta el sacerdocio ni la necesidad de estar comisionado por Dios para representarle. La activa participación de Dios en el mundo y en la vida de los hombres es un tema característico del templo. Si bien los masones creen en un Dios indefinido e impersonal, todo elemento de la investidura procede de Él y regresa a Él, un ser real que también es el Padre Eterno del hombre. La investidura centra su atención en las eternidades y la vida eterna, mientras que la francmasonería se ciñe a esta tierra y está impregnada de leyendas humanas y de la esperanza de un mundo mejor.

La francmasonería es una sociedad fraternal y en su ritual toda promesa, juramento y acuerdo se realiza entre sus miembros. En la investidura del templo, todos los convenios se efectúan entre la persona y Dios. En la francmasonería, los periodos de prueba, la graduación, las sanciones y las sentencias se deciden en consonancia con las reglas de la fraternidad o mediante el voto de sus miembros. En la investidura, Dios es el único juez. El rango y los ascensos tienen mucha importancia en la francmasonería, mientras que en los ritos del templo no hay distinciones: todos los participantes son iguales ante Dios. La batalla entre el bien y el mal, incluido el papel de Satanás, son esenciales para la investidura y tienen una representación gráfica en ella; sin embargo, su ausencia es notable en los ritos masónicos. Las ceremonias del templo resaltan la salvación de los muertos mediante el carácter vicario de sus ordenanzas, como el bautismo por los muertos, mientras que el ritual masónico está exento de representantes que obren a favor de las personas que han fallecido. La mujer participa en todos los aspectos de los ritos del templo, y si bien la francmasonería cuenta con participación femenina, su ritual prescinde de ella. La inclusión de la mujer en la investidura subraya si cabe la diferencia más explícita entre ambos ritos: el ritual del templo une a marido y mujer, así como a su descendencia, en familias eternas. El sellamiento del templo estaría completamente fuera de lugar en el contexto de las ceremonias masónicas.

Por ello, los Santos de los Últimos Días consideran que las ordenanzas de sus templos son fundamentalmente diferentes de los ritos masónicos y consideran que las semejanzas entre ambas ceremonias son los vestigios de un antiquísimo original.

KENNETH W. GODFREY Historiador, escritor y columnista SUD

Bibliografía

IVINS, Anthony W. The Relationship of “Mormonism” and Freemasonry. Salt Lake City, 1934.

MADSEN, Truman G., ed. The Temple in Antiquity. Provo, Utah, 1984.

NIBLEY, Hugh W. The Message of the Joseph Smith Papyri: An Egyptian Endowment. Salt Lake City, 1975.

PACKER, Boyd K. The Holy Temple. Salt Lake City, 1980.

SHEPHERD, Silas H.; Lionel Vibert; and Roscoe Pound, eds. Little Masonic Library, 5 vols. Richmond, Va., 1977, esp. Mervin B. Hogan, “Mormonism and Freemasonry: The Illinois Episode,” Vol. 2, pp. 267-326.

Puede ver aquí el original en ingles: http://ldsfaq.byu.edu/emmain.asp?number=86