El Símbolo Perdido

El Símbolo Perdido (The Lost Symbol), es una novela de ficción de Dan Brown protagonizado por el profesor de simbología y de historia del arte, Robert Langdon. El libro fue publicado el 15 de septiembre de 2009 en inglés y el 29 de octubre en español. Durante su primer día de ventas el libro vendió un millón de copias, incluyendo libros electrónicos, en CanadáEstados Unidos y el Reino Unido.

Aunque prevista con anterioridad, Dan Brown ha necesitado seis años para escribirla. El argumento transcurre en un mínimo periodo de tiempo; 12 horas. Transcurriendo en Washington, D.C. y la trama está basada en una conspiración francmasónica.

La edición mundial de la nueva entrega, El símbolo perdido, corresponde a la editorial Random House, que ha anunciado la aparición de 5 millones de ejemplares en su primera edición, la tirada más larga jamás hecha en su historia. En España es la editorial Planeta la responsable de su edición.

Personajes

Robert Langdon: Profesor de simbología de Harvard, ya con 46 años de edad, es convocado en nombre de su mejor amigo y además de su mentor durante su niñez, Peter Solomon, a dictar urgentemente una conferencia en la sala más importante del Capitolio de los Estados Unidos como el orador principal.

Peter Solomon: Mejor amigo y mentor de Robert Langdon en su infancia, su vida se pone en riesgo por conservar el secreto más importante de la masonería y posiblemente del mundo entero. El es el jefe de la logia masónica, y custodio de dicho secreto, el cual fue confiado a su familia desde hace muchas generaciones. Es secuestrado por Mal’akh quien le corta la mano derecha.

Katherine Solomon: Hermana de Peter Solomon, científica e investigadora noética y amiga del profesor Langdon.

Trish Dunt: cientifica ayudante de Katherine solomon en su laboratorio secreto, fué contratada un año atrás en la trama del libro pòr la misma Katherine, es asesinada por Mal’akh cuando este se hizo pasar por el dr. Abaddon en la llamada Nave humeda

Mal’akh: También conocido como el “Recluso 37” en la prisión de Estambul, y como Andros Dareios, que significa “Guerrero Rico”, durante la historia es conocido también como el “Doctor Abaddon”, que se hace pasar por el psiquiatra de Peter Solomon. El significado del nombre viene de la obra de John Milton, “El paraíso perdido” en la que se menciona un ángel caído, el demonio guerrero que combatía a la luz, el ángel llamado “Moloc”. Este personaje mata a la madre de Katherine y Peter, hacia el final de la novela se descubre su verdadera identidad y su relación con la familia Solomon. Esta tatuado en la mayoría del cuero a excepción una parte en la cabeza donde pretende plasmar el símbolo perdido, es musculoso y además esta castrado por voluntad propia

Warren Bellamy: “El Arquitecto”, es un fracmasón de alto rango, máxima autoridad administrativa del Capitolio, edificio construido de acuerdo a estándares y criterios masónicos.

Inoue Sato: Es la jefa y directora de la Oficina de Seguridad de la Agencia Central de Inteligencia (CIA). es de origen Japonés y ((Robert Langdon)) la dsescribe como una aplanadora diminuta con voz de hombre, es firme, estricta y su presencia en el capitolio es intrigante para Robert.

El Misterio de los Masones

Documental producido por The History Channel, sobre la historia de la Masoneria.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Parte 5

Ques es la Masoneria? – La Clave Masonica

La Francmasonería o masonería es una organización autodenominada como de carácter iniciático, filantrópico y filosófico. Sus miembros y simpatizantes sostienen que tiene como objetivo la búsqueda de la verdad y fomentar el desarrollo intelectual y moral del ser humano. Los masones, tanto hombres como mujeres, se organizan en estructuras de base denominadas logias, que a su vez pueden estar agrupadas en una organización de ámbito superior normalmente denominada “Gran Logia”, “Gran Oriente” y/o “Gran Priorato”.

MASONERIA Y OPUS DEI

 

(Charla leída por el Ven:. H:. Jorge Eliécer Salazar Avenía en la Ten:. Ord;, y de calendario de la Resp:. Log:. Unión No. 9, Jurisdiccionada a la Serenísima Gran Logia Nacional de Colombia con Sede en Cartagena el día 1 de agosto de 1.999).

REFERENCIA HISTORICA

El Opus Dei fue fundado por José maría Escrivá de Balaguer en Madrid el 2 de octubre de 1.928, aunque en ese momento solo se llamó la “Obra”. Su pretensión de denominarla “La Obra de Dios”- Opus Dei- sólo se concretó el 14 de febrero de 1.930, cuando dijo que recibió directamente el mensaje desde la divinidad.

En sus inicios el Opus Dei dirigió sus trabajos a los enfermos de los hospitales y los pobres, y fue rápidamente extendiéndose a distintas actividades sociales y económicas. Igualmente en 1.930, Escrivá acepta que el Opus está dirigido también a la mujer y dentro de su membrecía se abre una categoría especial para las mujeres aunque básicamente está conformada, por varones, en la medida en que su cúpula de poder y mando está formada por religiosos y clérigos.

Desde 1.933 incursionó en la educación y a través de la Academia DYA comenzó su trabajo en este campo en Madrid. Como lo dicen sus propios reglamentos, la misión de la Academia, además de impartir educación universitaria en Derecho y Arquitectura, es la de dar formación religiosa y enseñar el mensaje del Opus Dei entre la juventud. Este fin esencial en la educación que se imparte bajo los dictados de la Obra se ha mantenido y reafirmado desde entonces.

Durante la guerra civil española el Opus Dei fue una avanzada y activísimo grupo combatiente contra la República Española y a favor del generalísimo Francisco Franco. Esta colaboración prestada por el Opus Dei al dictador Español fue tenida en cuenta y compensada posteriormente durante el largo período de gobierno de la dictadura.

A comienzos de 1.940 oficialmente la iglesia católica concedió aprobación al Opus Dei, a través del Obispado de Madrid. Y en el 1.943 a través de la Sociedad Sacerdotal de la Santa Cruz se le autorizó para ordenar sus propios sacerdotes, convirtiéndose así en un tiempo relativamente corto en una poderosa congregación con capacidad para darse sus propios dirigentes. Los años finales del decenio de 1.940 encuentran radicado en Roma a Escrivá de Balaguer, en donde mediante una intensa actividad de lo que hoy llamamos lobby consiguió que el Vaticano diera la primera aprobación pontificia del Opus Dei y lo constituyera en Instituto Secular. En 1.950 Pio XII promulgó la aprobación definitiva de la obra. El Decreto aprobatorio permitió la aceptación en el Opus Dei de personas casadas y la asimilación de sacerdotes de otras congregaciones católicas.

En tan sólo 20 años el Opus Dei recorrió un camino que costó años y en ocasiones siglos a otras congregaciones católicas.

A finales de los años 50 se inicia la expansión continental a la América Hispana del Opus Dei. Perú, Méjico, Venezuela, Guatemala, Chile, Argentina, Colombia, Ecuador, Uruguay, Brasil, Paraguay, Bolivia, Puerto Rico, Honduras, Trinidad Tobago, República Dominicana y Nicaragua, así como también Canadá y Estados Unidos, y en fin todos los países centro y sur americanos entran a formar parte de los objetivos de la obra de Escrivá de Balaguer. El mismo, o las más altas autoridades de la congregación visitan los países, promueven la fundación de colegios y la instalación de capítulos, no sólo en España y Portugal, sino también en América Latina. Cuando Escrivá de Balaguer fallece, el 26 de junio de 1.975, el Opus Dei es ya un poderoso brazo de la Iglesia instalado en el poder o muy cerca de él en los países Hispano Americanos.

Toda la influencia y el poder de la Iglesia Católica se ha puesto a las órdenes y al servicio del Opus Dei desde su fundación. ¿Qué razones ha habido para ello?. Para contestar este interrogante debemos analizar las condiciones y el momento histórico en que es fundado y mirar, así sea a vuelo de pájaro, las relaciones entre la Iglesia Católica y la Masonería antes de la creación del Opus Dei y después de ella.

MASONERIA E IGLESIA CATOLICA

A pesar de que las relaciones entre la Orden Masónica y la Iglesia Católica han sido siempre difíciles y cargadas de problemas, no obstante, podemos establecer tres momentos en ellas: dos períodos puntuales de tensión y enfrentamiento, el primero, se dio en el siglo XVIII y el segundo, en el siglo XIX, y un tercer período de serenidad y acercamiento, especialmente de la Masonería a la Iglesia Católica, que ha sido perturbado por algunos sectores fundamentalistas en materia religiosa y de derecha en orientación política.

Rápidamente miremos cada uno de ellos. El Siglo XVIII, ve nacer formalmente la Masonería con las Constituciones de 1.722 de los pastores Anderson y Desaguliers y es una centuria llena de zozobra y persecuciones contra la Orden Masónica. Realmente, fueron escasos los gobiernos y los estados que no prohibieran la masonería y las reuniones de masones. En realidad la Corte de Roma o la Santa Sede no fueron los primeros ni los únicos en condenar y prohibir la masonería. En 1.735 lo hicieron los Estados Generales de Holanda; en 1.736, el Consejo de la República y Cantón de Ginebra; en 1.737 son la Francia de Luis XV y el Príncipe Elector de Manheim en el Palatinado, Hamburgo y Federico I de Suecia en 1.738; María Teresa de Austria lo hará en 1.743; en Aviñón. París y Ginebra en 1.744; en 1.745 el Cantón de Berna, el Consistorio de Hannover y de Nuevo París, incluso el Gran Sultán de Constantinopla lo hará en 1.748; Carlos VII de Nápoles (futuro Carlos III de España) y su hermano Fernando VI de España en 1.741; en 1.763 los Magistrados de Danzintg; en 1.770 el Gobernador de la Isla de Madeira y los Gobiernos de Berna y Ginebra; en 1.784 el Príncipe de Mónaco y el Elector de Baviera Carlos Teodoro; en 1.785, el Duque de Baden y el Emperador de Austria José II; en 1.794 el Emperador de Alemania Francisco II, el Rey de Cerdeña Víctor Amadeo, y el emperador Ruso Pablo I; en 1,.798 se suma a los perseguidores Guillermo III de Prusia, éstos solo para citar los más conocidos. No hubo entonces suelo europeo, donde no se persiguiera a la Masonería.

Sin embargo, no pueden considerarse todas estas persecuciones como hechos aislados atribuibles exclusivamente a cada Estado, gobernante o autoridad. Ellas tienen un hilo conductor que habrá de mostrarse con las prohibiciones y condenas de los Papas Clemente XII en 1.738 y Benedicto XIV en 1.751, así como en el Decreto del Cardenal Firrao para los Estados Pontificios en 1.739.

En ese momento los cargos que se le hacen a la Orden Masónica se refieren al Secreto riguroso con que los masones se protegían y al juramento que ellos hacían. Cargos que permitieron aplicarles el derecho, heredado del Imperio Romano, que consideraba como ilícita, subversiva y un peligro para la tranquilidad de la religión oficial, el buen orden y la tranquilidad de los Estados, a toda asociación o grupo no autorizado por el Gobierno.

A estos motivos que podrían llamarse de Estado, que tuvo la Roma Antigua para perseguir a los primeros cristianos, los Papas Clemente XII y Benedicto XIV agregaron el considerar a los masones y a sus reuniones como sospechosos de “herejía”, y argumentaron a favor de este criterio el hecho de que los masones admitían en sus reuniones a todo tipo de individuos, fueran católicos o no católicos, y sancionaron con pena de excomunión a los masones.

Esta drástica medida para combatir la masonería está claramente establecida en el Edicto del Secretario de Estado del Vaticano, el Cardenal Firrao, promulgado el 14 de enero de 1.739, en el que se dice “que las reuniones masónicas eran no sólo sospechosas de herejía, sino, sobre todo, peligrosas a la pública tranquilidad y a la seguridad del Estado Eclesiástico, ya que de no tener materias contrarias a la fe ortodoxa y al Estado y tranquilidad de la República, no usarían tantos vínculos secretos”. Una consecuencia inmediata y directa de este edicto fue la pena de muerte, confiscación de bienes y demolición de las viviendas de los masones.

Además, se dio también como resultado del mencionado edicto la creación del llamado delito de masonería, pues en las naciones con gobiernos confesionales, los masones fueron perseguidos no por serlo, sino por ofensa a la religión católica, puesto que estaban excomulgados, fundamentándose el delito de masonería en la lesión del Orden religioso católico, y desde el momento que éste se tenía como base de la Constitución de los Estados católicos, el delito eclesiástico automáticamente pasaba a concebirse y castigarse como delito político.

Lo anterior explica porqué en ningún documento del Siglo XVII incluidas las bulas de Clemente XII y Benedicto XIV, se prohíbe la masonería en cuanto a institución, sino “las reuniones de masones”, las cuales se señalan con nombres disímiles en la bula In eminenti del Papa Clemente XII, como son Asambleas, Conventículos, Juntas, Agregaciones, Círculos, Reuniones, Sociedades, etc.

El segundo momento de las relaciones entre la masonería y la Iglesia Católica se va a dar en el siglo XIX. Viene marcado este período por la aparición de las sociedades patrióticas y políticas, por un lado, y el impacto de la Revolución Americana, primero, y luego de la Revolución Francesa en los soberanos absolutistas de la Europa del Congreso de Viena que no se resignaban a perder su poder. Situación ésta que va a merecer especial preocupación por parte de Roma.

Sabido es, que ambas revoluciones van a contar entre sus líderes y víctimas a muchos masones e incluso sacerdotes católicos que se supo en ese momento pertenecían a la masonería, como es el caso del cura católico Gallot, que fue más tarde elevado a la condición de beato por la Iglesia Católica. Este papel preponderante de la masonería en ese momento histórico creó dos situaciones diferentes. Por un lado, en los países anglosajones, como Estados Unidos, Gran Bretaña y países nórdicos, la masonería adquirió prestigio social y tuvo presencia política, inclusive con figuras del clero no católico. Es así como los Reyes de Inglaterra y Suecia pertenecían a la masonería en sus respectivos países y gran parte de los presidentes de Estados Unidos militaban en sus filas.

En cambio, en los países católicos los ideales de la masonería, confundidos e identificados en gran medida con los del liberalismo, suscitaron por parte de la Iglesia católica y de los gobiernos absolutistas de la época una dura reacción contra la masonería, originada en la conocida unión del Trono y el Altar en defensa de sus respectivos poderes. Esta imagen de la Masonería Latina Europea fue la que atrajo a los líderes de la revolución Hispanoamericana, Bolívar, Miranda, San Martín, Santander, etc.

De manera que en los primeros años del siglo XIX el enfrentamiento masonería – Iglesia católica va a darse dentro de los marcos de interpretación de las revoluciones americana y francesa y de las consecuencias surgidas alrededor del denominado mito del complot masónico – revolucionario, difundido por el abate Barruel. Este famoso mito atribuyó a la masonería la creación de grupos de subversión, levantados en armas contra los gobiernos de los Estados, y que hostilizaban en la lucha armada a la Iglesia católica, como la renombrada Carbonería Italiana. La profusión de estas sociedades secretas las atribuyó la Iglesia a los masones, evitando así que la Masonería Latina Europea pudiera, al igual que la Anglosajona evolucionar rápidamente en su crecimiento y desarrollo.

El Vaticano no desaprovechó la oportunidad para mantener la prohibición y la condena contra los masones y sus reuniones, llegándose inclusive a considerar a la masonería como una “Sociedad clandestina cuyo fin era conspirar en detrimento de la iglesia y de los poderes del Estado”. En este sentido, se pronuncian la Constitución Ecclesian Christi de 1.821 promulgada por el Papa Pío VII y la Humanum Genus de 1.884, dada por León XIII. Pío IX y León XIII en el ánimo de mantener la confrontación con la masonería, se refirieron a ella en sus documentos y alocuciones, en más de 2.000 ocasiones.

En este período crítico de las relaciones entre ambas Instituciones, la Iglesia llegó inclusive a afirmar que la masonería atacaba “los derechos del poder sagrado y de la autoridad civil”, que “conspiraba contra la Iglesia y el poder civil”, que “atacaba a la iglesia y los poderes legítimos”. En Humanum Genus, León XIII afirma que el último y principal de los intentos de la masonería “era el destruir hasta sus fundamentos todo el orden religioso y civil establecido por el cristianismo, levantando a su manera otro nuevo con fundamentos y leyes sacadas de las entrañas del naturalismo”. Afirma también que “la secta masónica tiene empeño en llevar a cabo las teorías de los naturalistas” y que “mucho tiempo ha que trabaja tenazmente para anular en la sociedad toda injerencia del magisterio y autoridad de la Iglesia y a este fin pregona y contiende deberse separar la Iglesia y el Estado, excluyendo así de las leyes y la administración de la cosa pública el muy saludable influjo de la religión católica”.

Este enfrentamiento originó que en el Congreso Internacional de Trento se le diera a la masonería un trato que llevó a la Orden masónica de los países latinos a pregonar y practicar un exacerbado anticlericalismo y laicismo.

El resultado final, ya en los albores del siglo XX, es que el Código de Derecho Canónico promulgado el 27 de mayo de 1.917, después de la muerte de León XIII, recogió la doctrina jurídica de la iglesia sobre la masonería, especialmente las de Pío IX y León XIII. Es así como en el canon 2335 se confirman las disposiciones pontificias del siglo XIX, precisando la sanción al establecer que “los que dan su nombre a la secta masónica o a otras asociaciones del mismo género, que maquinan contra la Iglesia o contra las potencias civiles legítimas, incurren ipso facto en excomunión simplemente reservada a la Sede Apostólica”.

Es precisamente en este período lleno de agrios y duros enfrentamientos entre la masonería y la Iglesia católica cuando en 1.928 José maría Escrivá de Balaguer funda el Opus Dei. Desde su creación la nueva congregación aglutinó a los miembros más ortodoxos y fundamentalistas del clero católico, quienes comenzaron su trabajo misional con esos sectores de la feligresía.

En realidad de verdad, La Obra debió ser un propósito que tal vez se anidó en el ánimo de Escrivá desde mucho antes de 1.909 y cuyos orígenes pueden rastrearse en el primer decenio del siglo, alrededor del periódico El Debate perteneciente a la escuela del Real Patronato de Santa Isabel, en donde él ejercía como profesor de Filosofía y de Deontología; o en sus relaciones estrechas con la Asociación Católica Nacional de Propagandistas, la cual desde El Debate impulsaba de manera dogmática su creencia religiosa. Esta Asociación de propagandistas fundada en 1.909 por el sacerdote jesuita Ayala tenía como fin “formar unas minorías escogidas, compuestas de hombres ‘apostólicos’ pertenecientes a las más variadas profesiones sin que tuviesen necesidad de hacer un voto especial de carácter religioso”; o en sus cercanas relaciones con Gil Robles fundador de la “Confederación Española de los Derechos Autónomos” partido político de carácter religioso.

Todas estas relaciones y amistades con el más crudo sectarismo religioso español y la violenta derecha hispana, fueron caldo de cultivo del Opus Dei. Si a esto agregamos el momento histórico en que se da – al que nos hemos referido antes, es posible entender que el Opus Dei fuera desde sus inicios un ariete que golpeó de manera sistemática a la masonería y a los masones. Situación que habrá de verse de manera muy especial y concreta en España, en donde la masonería fue soporte activo y combatiente a favor de la República, mientras que la gran mayoría de la Iglesia católica, especialmente sus más altas jerarquías lucharon a favor de las fuerzas de franco.

Este carácter antimasónico del Opus Dei, enraizado en su mismo nacimiento, va a generar otra de las características, ésta coincidente con la masonería, y fue la de utilizar algunos de los principios filosóficos esenciales de nuestra Augusta Institución en su ideario religioso, además de que sus miembros se someten a un rito de iniciación secreto, pero marcando su trabajo social, en salud y educación, con postulados políticos muy diferentes a los de la masonería. Es decir, de alguna manera José maría Escrivá buscó formar una masonería para los sectores más recalcitrantes y dogmáticos de la Iglesia católica.

Esta actitud del fundador del Opus Dei pretendió atraer también hacia La Obra y alejar de la masonería a los sectores más tolerantes del clero católico y de su feligresía creyente. Este aspecto del Opus Dei necesariamente tenía que producir, recrudecer y mantener las diferencias con la Orden, especialmente en España, México y Brasil.

Creado ya el Opus Dei, se va a presentar el tercer período, cuyo punto de referencia más importante es la celebración del Concilio Vaticano II (1.961-1.965), en cuyas conferencias habrá de darse una tendencia mayoritaria de aproximación entre la masonería y la Iglesia católica. En este sentido, los Obispos de Méjico, Monseñor Sergio Méndez Arceo y de Brasil, el sacerdote jesuita Riquet, junto con la mayor parte de la Iglesia francesa, holandesa y escandinava lideraron este acercamiento.

Uno de los más interesados en que este acercamiento cristalizara fue el buen Papa Juán XXIII, quien en 1963 hizo pública la siguiente Oración:

“Señor y Gran Arquitecto:

“Nosotros nos humillamos a tus pies e invocamos tu perdón por la herejía en el curso de desconocer en nuestros hermanos masones como tus seguidores predilectos.

“Luchamos siempre contra el libre pensamiento, porque no habíamos comprendido que el primer deber de una religión, como afirmó El Concilio, consiste en reconocer hasta el derecho de no creer en Dios.

“Habíamos perseguido a aquéllos que dentro de la propia iglesia habíanse distanciado inscribiéndose en las Logias, despreciando todas las injurias y amenazas.

“Habíamos irreflexivamente acreditado que una señal de la cruz pudiese ser superior a tres puntos formando una pirámide.

“Por todo esto nos arrepentimos Señor y con tu perdón te rogamos nos hagas sentir que un compás sobre un nuevo altar puede significar tanto como nuestros viejos crucifijos. Amén.”

En el año de 1.974 el Cardenal Seper, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, admitió públicamente la existencia de masonerías sin ánimo de enfrentamiento religioso con la Iglesia católica y reconocía por primera vez desde 1.738 que la excomunión lanzada hacía dos siglos era entendible en medio de los problemas políticos y de luchas religiosas ya superados. Producto de esta nueva situación, la Iglesia católica promulgó el 8 de enero de 1.983 un nuevo código de derecho canónico, en el cual el antiguo y drástico canon 2335, al que ya hice referencia antes, fue sustituido por el canon 1374, en el cual ya no hay una referencia concreta a la masonería ni a la excomunión y cuyo tenor literal es el siguiente: “Aquéllos que dan sus nombres a asociaciones que maquinan contra la iglesia, serán castigados con una pena justa; aquéllos que las promuevan o dirijan serán castigados con la pena de entredicho”.

Este canon resistió todas las presiones de los sectores más ortodoxos de la Iglesia, entre los cuales destacó por su activísima participación para evitar que se promulgara, el Opus Dei. No obstante, el Cardenal Ratzinger, actual prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, cercano al Opus Dei y su gran defensor en las antesalas del Vaticano, expidió una Declaración sobre las Asociaciones Masónicas el 27 de noviembre de 1.983, en la cual insiste en la condena y el rechazo a la masonería y prohíbe a las autoridades eclesiásticas locales pronunciarse sobre esta Asociación ya que se le considera inconciliable con la doctrina de la Iglesia. Posteriormente el 23 de febrero de 1.985, ante el poco acatamiento que había tenido dicha Declaración, el Obsservatore Romano, órgano oficial de El Vaticano, publicó un artículo sin firma denominado “Reflexiones a un Año de la Declaración de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Inconciabilidad entre la Fe Cristiana y la Masonería”. Esta nota es la vuelta a los tiempos inquisitoriales de la Iglesia, respecto de la Orden Masónica.

MASONERIA, OPUS DEI Y PODER

A pesar de ser la Masonería organización apolítica, uno de los cargos que le hicieron los gobiernos absolutistas y el Vaticano fue el de ser una asociación que perseguía el poder para derrocar los gobiernos imperantes con el fin de instaurar sus propios postulados y doctrinas, extraídos del más furioso anticlericalismo y laicismo y de las enseñanzas del naturalismo, en el decir de ellos.

La caída del absolutismo no quiso ser comprendida como una reacción de la sociedad en general, como en efecto lo fue, sino que en sectores interesados, la participación de los masones en los hechos revolucionarios de 1.779 y 1.781 en América y Francia, fue una confirmación de las actitudes subversivas de la Masonería.

En los siglos XIX y XX se da el apogeo de los gobiernos laicos como consecuencia de la separación de la Iglesia y el Estado. Este hecho significó la pérdida de una gran parte del poder terrenal que la Iglesia Católica ejercía en Europa y América Latina.

Retomar ese poder perdido ha sido uno de los fines del Opus Dei. Para conseguirlo ha trabajado durante setenta años tanto dentro de la organización de la propia Iglesia como de los gobiernos de España, Portugal e Hispanoamérica. En este tiempo, brevísimo en comparación con los tres milenios que ajusta la Iglesia de Roma, su diplomacia se ha adjudicado destacadísimos logros en uno y otro campo. Se ha convertido en la más importante fuerza dominante dentro de la Curia Romana, contando inclusive con el decidido apoyo de Juán Pablo II, aunque ello le ha granjeado no pocas resistencias y oposiciones de otros sectores de la Iglesia igualmente poderosos, que se han visto desplazados por la Obra. Según el Anuario Pontificio cuenta con 80.000 miembros en 80 países de todo el mundo, de los cuales 2.000 son sacerdotes. Es la única diócesis flotante, como prefectura personal, que existe y por lo tanto no está sometida a ninguna autoridad eclesiástica local y está gobernada por un prelado general que solo rinde informes al Papa cada cinco años. Esta situación ha llevado a que grupos de la Curia Romana digan que el Opus Dei pretende ser una Iglesia dentro de la Iglesia.

De otro lado, el hecho de trabajar en todo el mundo con los jóvenes, le permite estar en contacto con lo más granado de la inteligencia y del poder económico de los países. De esta manera, ha conseguido en las naciones hispanoamericanas colocarse muy cerca del poder político, cuando no dentro de él. Así ha orientado muchas de las políticas de gobierno en España, Colombia, Perú y otros países centro y sur americanos.

Superado el problema eminentemente religioso, que para la masonería no existe, se quiere presentar la lucha por el poder como otro factor que no permite la conciliación de las dos Instituciones. Debido a que el Opus Dei busca ser pilar ideológico y doctrinario, desde una visión teocrática de los gobiernos, rechaza por peligrosa la apoliticidad propia de la masonería.

CONCLUSIONES

Podemos concluir esta breve charla afirmando que:

1. El Opus Dei es una congregación de carácter religioso, con características de secta, y, por ende, dogmática, al servicio del fundamentalismo y la ortodoxia de la Iglesia católica. La Masonería, por el contrario, es una filosofía, carente de etiquetas religiosas, filantrópica, ética y apolítica.

2. El Opus Dei es una Institución Religiosa Católica, con la cual tal vez la Curia Romana está experimentando la posibilidad de recuperar para la religión el poder político en los Estados.

3. Aunque el Opus Dei sea una organización que tiene iniciados y ritos iniciáticos para sus miembros, que comparte con la religión católica los llamados misterios de la Iglesia, no es en realidad una masonería, pues se aparta de muchos de los principios fundamentales de esta Institución.

4. El Opus Dei busca a través de la práctica religiosa el poder terrenal para la Iglesia católica. Lo cual significaría un retroceso histórico al volver a confundir el Trono y el Altar bajo una misma fe o credo. La masonería respeta toda creencia o práctica política que funcione lícitamente dentro de los Estados, si bien procura que los afiliados suyos que ejerzan poder político lo hagan con observancia de su enseñanza ética, moral y filosófica.

5. Si bien el acercamiento entre Masonería y Opus Dei es posible, dentro de los postulados de tolerancia y respeto, esa sola circunstancia no borrará las discrepancias y diferencias entre las dos Instituciones.

BIBLIOGRAFIA

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FERRER BENIMELI, José Antonio: “Cursos de Verano en el Escorial” –Masonería y Religión: convergencias, oposición, ¿incompatibilidad?, Primera Edición. Editorial Complutense. España, 1.996.

GUERRY, Emile, Monseñor: “La Doctrina Social de La Iglesia”, Segunda Edición. Ediciones Rialp S.A. Madrid, 1.961.

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MONCADA, Alberto: “Historia Oral del Opus Dei. Editorial Plaza & Janés, 1.987.

VACA DE OSMA, José Antonio: “La Masonería y el Poder”. Editorial Planeta. Barcelona España, 1.992.

 

Resumen de las creencias de los Masones

A continuación  se da respuesta a algunas preguntas que se hacen constantemente a la masoneria. 

ES ANTICLERICAL ?

Falso. La Masonería ha combatido siempre toda forma de intolerancia y lo ha hecho también con la Iglesia Católica cuando lo ha sido y en la medida en que siga siéndolo, en ése y sólo en ése aspecto, tal como sostiene ese enfrentamiento con cualquier religión, secta, partido, ideología o grupo que se sustente en la intolerancia o favorezca o estimule su práctica. Pero no es anticlerical. Si así lo fuera no aceptaría sacerdotes en su seno, cosa que sí hace: hay sacerdotes masones.

La condición “sine qua non” para ser masón, es ser hombre libre y de buenas costumbres. Es inherente a la condición de hombre libre, el ser tolerante y no dogmático. Prelados que han cultivado estas virtudes y coincidieron con los ideales libertarios de la Masonería han sido masones como el cura Hidalgo, paladín de la independencia mejicana, el padre Calvo fundador de la Masonería en Centroamérica, el Dr. Ramón Méndez, arzobispo de Venezuela y en la Argentina, Julio Segundo Agüero, Aurelio Herrero, Pedro Pedriel, Santiago Figueredo, Cayetano y Gregorio Rodriguez, etc.

ES ATEA ?

La Masonería es laica. Si bien la Biblia preside la mayoría de los Templos Masónicos entre otros elementos simbólicos, su sentido apunta más a la Sabiduría que a la religión, a la que respeta y acepta en todas sus manifestaciones, tanto cristianas como orientales, pero no las adopta como propias. La invocación al Gran Arquitecto del Universo las abarca a todas ellas. La interpretación es personal, como corresponde a librepensadores. Agnósticos y ateos tienen la misma dignidad entre los masones.

CUSTODIA UN SECRETO ?

La Masonería no guarda ningún secreto. En cuanto a la Verdad, se podria decir que -parafraseando a Machado*- se reunen a buscarla.
* “¿Tu verdad? No, la Verdad, y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela”

DONDE HALLARE MI CAMINO ?

El que eso piense encontrará más bien un laberinto. Muchas respuestas hay para cada pregunta y esa respuesta las tiene sólo quien las formula. Carecen de Gurúes, Sumos Sacerdotes o Administradores de la Verdad Absoluta.
Suelen pensar que en el mundo que nos rodea, el que se pregunte y cuestione por cosas profundas, sólo encuentra sectas, libros, religiones, respuestas preestablecidas, conductas regladas, un guión ya escrito para toda la vida, Verdades que no hay que buscar porque ya se tienen servidas y no hay más que obedecer y servir, por que estan estructuradas a decidir por uno. Puede que sea cómodo, pero para la masoneria no es suficiente. Los Masones buscan respuestas a tanta pregunta acuciante. Y se reunen sólo para reflexionar juntos. Las conclusiones son cosa de cada uno. Mientras que las  ideas no se lleven a atentar contra la tolerancia, la libertad, la igualdad y la fraternidad.

ES ELITISTA ?

Sin duda alguna. No se aceptan fanáticos, integristas, racistas, xenófobos ni intolerantes de ninguna clase. En su criterio de selección que, efectivamente, es estricto, no se contempla ni el poder económico ni el prestigio del aspirante. Sólo su coincidencia con los valores humanísticos que la masonería defiende y sostiene. Según está dicho, puede ingresar en Masonería toda persona “libre y de buenas costumbres”.

ES ESOTERICA ?

Lo es. Esotérico es cualquier conocimiento reservado a los Iniciados. Esotérico es el ajedrez para quien no se ha Iniciado en sus secretos. Esotérico es un mapa para quien no se ha adentrado en los secretos de los sistemas geográficos. Esotérica y misteriosa es una ecuación para quien no sabe matemáticas. La masonería lo es en ese sentido y sólo en ése.

ES INICIATICA ?

Exacto. Se deben demostrar ciertas destrezas y someterse a diversas pruebas para ingresar en una Facultad y manifestar la voluntad de seguir el camino trazado por ella. La iniciación masónica no requiere conocimientos específicos. Más que un acto de entrada es el comienzo de un recorrido, una via continua de potenciación de la calidad humana de los masones, en el convencimiento de que el camino del Hombre pasa por la Libertad, la Igualdad y la Fraternidad.

PRETENDE DOMINAR EL MUNDO ?

Esta, es considerada por la masoneria la más ingenua e inverosímil de todas las calumnias que le han hecho, es la que más ha calado en los prejuicios con los que tienen que enfrentar. Se ha utilizado insidiosamente la larguísima lista de Grandes Hombres (presidentes, filósofos, científicos, ideólogos, humanistas, astronautas, inventores, precursores, políticos, etc) que fueron o son masones para intentar sostener esta acusación. Dicen los masones, “que quienes viven la masonería bien saben que no es cierto, lo cual no nos impide sentir un legítimo orgullo por poder escribir sus nombres en nuestras columnas y así como compartir el sentimiento de que la masonería -en los oscuros tiempos en que muchos de ellos vivieron- colaboró en crear un ámbito que les ayudara a desarrollar su grandeza”.

ES RITUALISTA ?

Correcto. Un ritual es una ceremonia, como lo es la apertura de los Juegos Olímpicos, la entrega de diplomas de una universidad, la jura de la bandera o una misa. Los rituales tienen tanta solera como muchos de ellos y expresan tradiciones que recuerdan un pasado que le es entrañable.
Los rituales masónicos conservan el método masónico, la iniciación, un proceso de autoesclarecimiento, o aprendizaje psicológico. Estos rituales han sido elaborados en un largo proceso de decantación histórica y guardan una específica “ecología”, emocional y simbólica, un sutil equilibrio de gestos y palabras que no puede ser alterado arbitrariamente.

ES SIMBOLICA ?

Sí. Una bandera es un símbolo para un país o región, como también lo es una cruz para un cristiano, una divisa para un hincha de fútbol, la estrella de David para un judío o un logotipo para una empresa. Provocan emociones y unifican e identifican grupos humanos. Si bien los símbolos tienen también una signifícación igualmente precisa, no tienen una interpretación unívoca. Para los masones, los símbolos son como señales colocadas en cada bifurcación del camino: indican la dirección y el destino al que llevan, pero no es obligatorio seguirlos.

ES UNA AGENCIA DE CONTACTOS ?

Quien se acerque a la masoneria con esa idea se ha equivocado de puerta. En la masonería se practica la solidaridad, como es de esperar de una institución que predica la Fraternidad, pero se detecta con facilidad a quienes se acercan con ése propósito.

ES UNA ESTRUCTURA AUTORITARIA ?

Todos los cargos, hasta los más altos, son elegidos por sufragio universal, reelegibles sólo una vez y por un máximo de seis años. No reconocen líderes ni mandatarios vitalicios

ES UNA SECTA ?

La masonería no es una secta, ya que no busca la sumisión de sus miembros a ningún gurú o lider, sino que prepara para cada uno de sus miembros un camino personalizado hacia la maestría de si mismo. La masonería no admite a menores de edad en las Logias, y se dirige a personas libres, dotadas de autonomía como individuos: La Logia no somete a sus miembros a ningún tipo de dirección espiritual o ideológica. El método masónico no es un camino de salvación de carácter religioso, sino un proceso de autoesclarecimiento contínuo, compatible con cualquier fe religiosa o esotérica que no anule la libertad del individuo.

ES UNA SOCIEDAD SECRETA ?

No. Es una sociedad discreta. Las innumerables persecuciones que ha sufrido la obligan a conservar esa tradición. Incluso hoy -legalmente reconocida- la pertenencia a la masonería puede poner en peligro el empleo o el prestigio de quien declare públicamente su condición de masón. A ningún masón, empero, se le prohíbe decir que lo es. Lo que le está vedado es decirlo sobre otros sin su previo consentimiento. En cuanto a Institución, sería más que curioso que una sociedad secreta figure en el listín telefónico, publique comunicados, organice conferencias públicas, conceda reportajes o facilite toda la bibliografía que cualquier investigador requiera.

VIVE DEL PASADO ?

Consideran que su divisa de Libertad, Igualdad y Fraternidad fue bandera de la Revolución Francesa, que los fundadores de los Estados Unidos de América eran todos masones, como lo fueron los líderes de la Independencia de toda Latinoamérica, por lo cual se congratulan de su pasado y lo toman como experiencia para proyectar su futuro filantropico. 

“ES COSA DE HOMBRES” ?

En el seno de la masonería liberal es esencial la aportación de la mujer como Maestra de su propia arquitectura interior, con el mismo rango que el hombre. Es bien conocido el papel crucial que la mujer jugó en las antiguas sociedades iniciáticas, así como la no tan infrecuente pertenencia de mujeres dentro de los antiguos gremios de constructores.

La masonería liberal, desde finales del siglo XIX admite miembros femeninos de pleno derecho. Esta Obediencia en particular, auspicia hoy en día Logias masculinas, femeninas y mixtas.

EN QUE CREEN LOS MASONES?

Como utopía personal, cada Masón propone elevar su condición de ser social, en la medida de sus propias energías, guiado por una escuela iniciática que lo va formando en torno a principios morales.

Cree en la necesidad de tolerar la opinión contraria respetando la diversidad en las creencias religiosas y en las diferentes filosofías de vida.

Cree entonces , en la Tolerancia como reaseguro a la libertad de pensamiento , Ella actúa como red de contención en los debates y su puesta a prueba permanentemente, va formando al Masón en un hombre con capacidad para escuchar, entender y actuar.

Cree en la Democracia como una trama donde se interconectan las distintas formas de pensamiento y de creencias , dentro de la cual, teniendo como marco el respeto al prójimo y la tolerancia en la divergencia , se propone una sociedad progresista y fraterna.

Cree en la ciencia como factotum del progreso, pero guiada por valores eternos como el de la igualdad ante la justicia; en la igualdad de oportunidades.

Cree en la libertad y en la fraternidad como utopías que el hombre debe proponerse y por Ellas trabaja en su Templo Interior, mediante el estudio de reglas morales y a favor de Una constante actitud ética en todo campo donde actúe.

Cree en la razón que permite descubrir la naturaleza de las cosas, entenderlas y respetarlas pero al mismo tiempo cree en la importancia de las doctrinas religiosas y las tradiciones culturales como formadores del Hombre Sentimental.

Cree en la posibilidad de un Nuevo Humanismo capaz de priorizar, por sobre los intereses personales, empresariales y nacionales, la preservación del habitat de todos los seres.

Porque cree en los medios pacíficos para la resolución de conflictos, se opone a todo fanatismo político o religioso que ponga en riesgo la vida de las personas.

El Masón cree y se guía por dos trilogías fundamentales que sintetizan su intelecto: CIENCIA, JUSTICIA Y TRABAJO – LIBERTAD, IGUALDAD y FRATERNIDAD. 

 

 

 

Como Ingresar a la Masoneria

La Masonería se prohíbe a sí misma el proselitismo. Eso significa que considera contrario a su método el realizar cualquier tipo de presión directa o indirecta sobre una persona para que se afilie a una Logia. Consideramos que toda forma de proselitismo encierra una sutil coacción. 

Además, no es necesario pertenecer a la Masonería para trabajar sobre el mejoramiento personal o para sentirse vinculado con los valores de la libertad, la igualdad y la fraternidad. La Masonería no es sino un camino entre otros.

La Masonería no es tampoco una religión ni un arca de salvación a la que haya que incorporarse forzosamente. De ninguna manera se puede crear ningún tipo de expectativa en cualquier persona respecto de que vaya a encontrar en las Logias la felicidad personal o la solución de sus problemas morales o materiales. Ya hay demasiados grupos que se proclaman, se ofrecen y se postulan en ese sentido. La Masonería, si es fiel a sí misma, no puede hacerlo.

Lo único que la Masonería puede y debe hacer es señalar su presencia para que quien lo desee, libre y espontáneamente, pueda llamar a sus puertas, a sabiendas que en cualquier caso será leal y correctamente tratado en sus demandas de información o en su pretensión de ingreso. Eso es todo. Nada más, pero nada menos.

La masonería exige a sus miembros respeto a las leyes democráticas del país en el que viven y trabajan. Es importante que las personas que deseen entrar en la masonería asuman un bien entendido compromiso de colaboración mutua con otras. Los masones se dedican a mejorarse como personas y a intentar vivir, de acuerdo con altos principios morales, como buenos ciudadanos, sin pretender tener el monopolio de estos ideales. La masonería rechaza toda afirmación dogmática y considera que toda concepción metafísica pertenece al fuero interno de cada individuo.

Los requisitos básicos para ingresar son tener la mayoría de edad, sin distinción de sexo, nacionalidad, grupo social o religión. Gozar de buena reputación y no desempeñar un oficio o profesión que atente contra los Derechos Humanos, la ética, la moral, y los Principios de la Francmasonería. Todo ello se resume en el aserto masónico “ser libre y de buenas costumbres”.

Las personas que cumplan con estos requisitos fundamentales y que deseen ser admitidos Francmasones deberán realizar una petición formal a la que seguirán el contacto con miembros de una Logia, diversas entrevistas, cumplimentar una solicitud y atender otras cuestiones que oportunamente se le pedirán una vez establecido el contacto personal. Todos los pasos precisos seguirán los usos y costumbres masónicas, y supondrán el absoluto respeto por su aceptación por parte del interesado, quien en todo momento, ante cualquier duda, podrá pedir las aclaraciones que precise antes de continuar con su voluntario acercamiento a la Orden.

Toda admisión en la Francmasonería está sometida a votaciones democráticas y culmina en la iniciación

RESUMEN DE LOS REQUISITOS QUE SE NECESITAN PARA INGRESAR EN LA MASONERIA

Para ser iniciado en la masonería se requiere que el candidato reúna las condiciones siguientes:

  • Creer en la existencia de un ser supremo.
  • Ser Hombre Libre y de Buenas Costumbres.
  • Ser mayor de 18 años.
  • Poseer inteligencia y cultura suficientes para comprender las enseñanzas masónicas y practicar sus virtudes.
  • Declarar su adhesión a los principios y fines esenciales de la Institución de Libertad, Igualdad y Fraternidad.
  • Contar con los suficientes medios económicos para sufragar sus propias necesidades y las de los familiares a su cargo.
  • Acreditar una conducta pública y privada intachables.
  • No tener mutilaciones ni tatuajes.

De reunir estas condiciones el candidato puede contactarse con algun mason que este dispuesto a presentarlo a la logia:

 

  • Se acuerda una entrevista personal inicial por los responsables del taller para conocer al candidato.  
  • Se debe llenar una solicitud a mano. (formulario habitualmente otorgado por la logia)
  • Ser presentado por lo menos por dos maestros masones activos y cotizantes de la logia (este requisito se da en la mayoria de las logias)
  • Biografía a grandes rasgos, en la cual se mencionen los momentos más importantes que han cambiado tu vida.
  • Mencionar las intenciones de ingresar a la Masonería.

Posteriormente de ser presntado la solicitud  firmada por el candidato y  dos maestros masones la institución se reserva el derecho de examinarlos e investigarlos, para así poder determinar si es o no conveniente que sean integrados a la institución.

El tiempo de duración de este proceso varia en diversas logias del mundo, pero la media es de 2 a 3 meses.

Conociendo la Masoneria

Un Video basico donde se muestra lo que es la masoneria

Conociendo la Masoneria 1

Conociendo la Masoneria 2